Brevet de Pueblo Nuevo | Unión Vegetariana Española

Cocina vegetariana/vegana

Equipo de nutrición de la UVE

Brevet de Pueblo Nuevo

[A continuación os facilito la crónica del Brevet de Pueblo Nuevo de la mano de Juan Merallo (Pedalibre). Para los no iniciados os informo que los brevets son las pruebas ciclistas por las cuales se homologa la participación en una prueba de ultrafondo estilo Paris-Brest-Paris o Madrid-Gijón-Madrid. Tanto Juan como Nuria fueron los representantes vegetarianos en el grupo. Un saludo y enhorabuena a todos los que participaron por concluir tan dura gesta.]

Comencemos diciendo que el 300 de Pueblo Nuevo fue, según mi cuentakilómetros y el de otros ciclistas, un 335, lo que es, digamos, un paso intermedio entre un 300 y un 400.

A las 6,15 de la mañana salimos 30 ciclistas de Algete, todos juntos hasta bien entrado el amanecer, por aquello de que se nos vea bien e ir más seguros. Como siempre, para mi gusto, se va demasiado rápido al principio. La gente se ve con fuerzas y tiran de ellas, aunque quedan aún muchos kilómetros por hacer.

El amanecer es fabuloso, con unas nubes moteadas que hacen del normalmente aburrido tramo El Casar-Mesones un auténtico espectáculo de preciosas luces en el horizonte.

En Cogolludo Edu se despide, pues nos acompañó desde la salida, pero ahora sigue ruta propia, que él ya homologó el 300 la semana pasada en Salamanca.

Sale la gente muy rápido de Cogolludo. Hay nerviosismo porque el viento da de cara. Me quedo sólo en la salida de esta población, a falta de un grupo numeroso (el ya ilustremente conocido como "Grupo de el Gran Emilio") pero que se lo está tomando con calma. Me doy prisa en cazar a los que me anteceden, para no ir solo con el viento en contra hasta Atienza. Se trata de un pequeño grupo de 4 personas, entre los que están tres de Pueblo Nuevo, Fernando, Nuria y Paco, con los que compartiré la mayor parte de la ruta y a los que tengo que agradecer, tanto su rueda, como su conversación y su compañía. Fernando y Nuria son una de esas ruedas muy regulares, que es un placer seguir, porque no dan tirones, ni tampoco van lentos, saben administrar muy bien los tiempos y las energías. Me entero de que Nuria es vegetariana, como yo. Ella se da cuenta porque llevo un maillot de la Unión Vegetariana y me hace las típicas preguntas cansinas que nos hacen siempre a los vegetarianos, sin decir desde el principio que ella también es vegetariana, la muy tunante, para ver como respondo a dichas típicas preguntas.

Llegamos bien de hora a Atienza, pese al viento en contra. Ya sólo nos quedan casi 230 kilómetros (!). Al llegar a Atienza, Josu sale solo, dirección a Ayllón. Le digo que no se vaya solo, que es mejor ir en grupo, pero prefiere ir tirando. Veinte minutos más tarde salimos el grupo de Fernando, Nuria, Paco, yo y alguno más. Somos la avanzadilla de los grupos. Delante hay unos 6 ó 7 extraterrestres que van como un tiro, pero esos van aparte, muy lejos.

Viento de cara de Atienza a Ayllón. Perfil tirando hacia arriba hasta el alto de la Sierra de Pela, límite de Guadalajara con Segovia. Luego tirando hacia abajo dirección a Ayllón, pero con una carretera nauseabunda, llena de baches de importancia en el lado segoviano. Se supone que el 400 y la propia MGM pasarán por ahí de noche. Ójala que me equivoque, pero es más que probable que ahí haya entonces algún reventón. No parece una carretera adecuada para circular en bici por la noche.

Diez kilómetros antes de llegar a Ayllón cogemos a Josu que nos acompañará a comer en la plaza de esa localidad. El cielo amenaza lluvia, pero afortunadamente se irá aguantando.

Nada más comer salimos el mismo grupo que llegamos juntos a Ayllón. El aire es, por fin, favorable hasta Atienza, y eso nos permite ir con alegría. Josu se queda en la subida, se siente pesado al pedalear recién comido. Yo también, pero prefiero aguantar con el grupo. Supongo que es normal que nos pase esto, porque somos de Pedalibre y en nuestras rutas tenemos la sana costumbre de echarnos la siesta después de comer.

Al llegar a Atienza nos encontramos con la desagradable sorpresa de que el viento, que por la mañana era del noroeste (de cara) ahora ha cambiado al suroeste (de cara también los 107 kilómetros que faltan para llegar a Algete). Es frustrante, porque confiábamos en tenerlo a favor en los últimos kilómetros, cuando las fuerzas ya van más justas. Esto supone un total de más de 200 kilómetros de aire en contra.

En Cogolludo ya vemos que se nos va a hacer de noche llegando a Algete y nos ponemos chalecos, luces, etc. Salimos un nutrido grupo de más de 10 unidades juntos, pero en las sucesivas cuestas se empiezan a crear varios subgrupos. Después de subir el Sorbe estoy con el grupo cabecero, pero en la urbanización de Matarrubia me tengo que parar a mear, pues estoy reventando, y les tengo que dejar marcharse. Me junto con otros dos ciclistas que vienen por detrás. Es importante ir con varios ciclistas en las horas nocturnas, para que se nos vea lo mejor posible.

A falta de más de 40 kilómetros para Algete como algo sobre la bici. Mis compañeros de ruta se sorprenden cuando les pregunto si ellos no van a comer algo. Me dicen que no, porque "sólo" faltan 40 kilómetros. Algún día escribiré sobre la importancia de comer en los últimos kilómetros. El caso es que, aunque en ese momento pasamos relevos correlativamente, al cabo de unos kilómetros se empiezan a desinflar y me dejan a mi la responsabilidad de tirar prácticamente todo el tiempo. No sé si habrán aprendido la lección o simplemente se pensarán que no podían porque eran muchos kilómetros, pero comer algo en los últimos kilómetros te da esa energía extra que te hace falta para acabar dignamente.

Llegamos a Algete a las 10,35 de la noche. Josu llega 35 minutos más tarde.
Mis números por lo tanto son los siguientes:
335 kilómetros.
23,5 de media y 14 horas y 14 minutos, sin contar paradas.
20,5 de media y 16 horas y 20 minutos, contando paradas.

Una vez más gracias a los miembros del Club Ciclista Pueblo Nuevo por su amabilidad y esta excelsa jornada de ciclismo.

Mucha salud,
Juan


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