Dudas sobre introducción de alimentos vegetarianos en bebé de 6 meses | Unión Vegetariana Española

Cocina vegetariana/vegana

Equipo de nutrición de la UVE

Dudas sobre introducción de alimentos vegetarianos en bebé de 6 meses

Pregunta: 

Buenos días,
mi pareja y yo somos vegetarianas desde hace 4 años. El problema surge cuando tenemos un bebé, tiene casi 6 meses y nos dicen que le metamos carne ya. No sabemos qué hacer, estamos convencidas de nuestra alimentación, pero nadie sabe orientarnos con la pequeña, y nos indican que es fundamental que le vayamos introduciendo esos alimentos en el puré de verduras. Se trata del desarrollo de nuestra hija, así que queremos ser muy cautelosas y perjudicarla lo menos posible en todos los sentidos. Si no tenemos orientación al respecto, ¿cómo podemos saber que su alimentación en pleno desarrollo temprano está siendo buena? No saben decirnos si puede tomar seitán, o tofu. Si es preciso darle carne hasta que pueda decidir imitar nuestro comportamiento lo haremos, pero... ¿es eso lo mejor para su organismo? y si no le introducimos carne... ¿será perjudicial, como nos dicen los sanitarios, para el desarrollo de su cerebrito? Ojalá podáis ayudarnos.
Muchísimas gracias.
Sara

 

Respuesta: 

Apreciada Sara,

Te facilito unos links a webs, dónde puedes consultar o descargarte el documento de postura sobre dietas vegetarianas de la Asociación Americana de Dietética , aquí: http://www.unionvegetariana.org/dietas-vegetarianas-postura-de-la-ada y también en la web del GREP-AEDN (Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas): http://www.grep-aedn.es/documentos/vegetariandiets.pdf

Si la niña toma suficiente leche materna o fórmula comercial de bebés, y basáis su dieta en una variedad de alimentos de origen vegetal, incluyendo legumbres, semillas, cereales, frutas, hortalizas, aceite de oliva y frutos secos, el crecimiento a lo largo de la infancia será normal.
 
Si la niña toma leche materna, la alimentación de su madre debería, en cualquier caso, incluir de forma habitual alimentos enriquecidos en vitamina B12 (ej: bebidas de soja o cereales de desayuno). En caso contrario, la madre debería tomar suplementos que contengan dicha vitamina. Otro nutriente a vigilar es el yodo, cuyos requerimientos se pueden cubrir tomando la sal yodada al preparar los alimentos (máximo 6 g al día = 1 cucharada de postre rasa).
 
También, conviene utilizar una pizca de sal yodada a diario en las comidas del bebé vegetariano en el periodo de alimentación complementaria (a partir de los 7 meses), y no olvidar que la vitamina B12 debe estar siempre presente en su dieta, sea a partir de alimentos enriquecidos o a partir de suplementos dietético-nutricionales.
 
El calendario de incorporación de alimentos complementarios no tiene por qué ser diferente que el de niños omnívoros. Los alimentos sólidos deberían ser introducidos en la misma progresión que para los bebés no vegetarianos, sustituyendo la carne por alimentos como el tofu hecho puré, las legumbres (hechas puré o trituradas si es necesario), frutos secos en crema o machacados y añadidos a otras preparaciones, yema de huevo cocida u otros derivados de la soja. A partir del año de edad se puede utilizar como bebida principal la bebida de soja entera enriquecida con calcio, o leche de vaca, yogures, queso fresco, huevo entero cocido y vitamina B12.
 
Partiendo de la base de que iremos introduciendo alimentos por grupos, y poco a poco (valorando así si el bebé los tolera bien), conviene tener en cuenta los siguientes consejos:
  • Alimentos que “sí”:
  1. Agua.
  2. Cereales: arroz, maíz, trigo, avena, cebada, centeno, etc. Con ellos elaboramos alimentos como el pan, la pasta o las papillas de cereales para bebés (las enriquecidas con vitaminas/minerales son ideales).  Los cereales con gluten (avena, cebada, centeno y trigo) se pueden introducir a partir del 6º mes, aunque conviene hacerlo poco a poco.
  3. Frutas y hortalizas (puré de manzana, crema de patata y zanahoria…).
  4. Legumbres (puré con garbanzos y patata).
  5. Frutos secos triturados y huevos (siempre bien cocinados para evitar riesgos).
  • Alimentos que “no”
  1. Sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos, cerezas, olivas, trozos de hortalizas duras y, en general, cualquier alimento que pueda obturar sus vías aéreas sin que el bebé se dé cuenta). Conviene vigilar a nuestros bebés mientras comen, igual que en cualquier otro momento de su desarrollo.
  2. Desnatados. Hasta los 2 años no conviene que los niños tomen lácteos desnatados.
  3. Zumos. Podría aumentar el riesgo de obesidad o caries.
  4. Lácteos en general, a partir del año (excepto las fórmulas infantiles, antes descritas).
  5. Miel. Su consumo de ha asociado al botulismo infantil.
 
La leche materna o la de fórmula tienen que ser la principal fuente de energía del bebé. Los puntos clave a tener en cuenta son estos:
 
  • Primero ofrecer a la niña la leche materna (o, en su defecto, la de fórmula), y luego el resto de alimentos.
  • Ofrecer, que quede claro, no es obligar. No vale distraer al bebé para que abra la boca y colarle una cucharada de papilla.
  • El orden de introducción de los alimentos no es relevante, siempre que se tenga en cuenta lo descrito en el anterior apartado. Sólo lo es la progresión, es decir, hacerlo poco a poco para valorar la tolerancia del bebé.
  • Hemos de recordar que los bebés comen poco, porque su estómago es pequeño.
  • Las texturas tienen que ir “in crescendo”, en función de la adaptación del bebé.
 
Las siguientes recomendaciones pueden ayudaros a planificar una dieta saludable:
 
- Escoger una variedad de alimentos, que incluya cereales integrales, verduras, frutas, legumbres, frutos secos, semillas y, si se desea, productos lácteos y huevos.
- Utilizar aceite de oliva virgen, añadido crudo al plato.
- Escoger una diversidad de frutas y de verduras de temporada.
- Si se usan alimentos animales como los productos lácteos y los huevos, consumirlos con moderación.
- Utilizar la sal con moderación, pero que sea yodada.
- Utilizar una fuente regular de vitamina B-12 y, si la exposición a la luz solar es limitada, una de vitamina D.
 
Y muy importante, guardar los alimentos superfluos (son alimentos que dan muchas calorías pero muy pocos nutrientes) fuera de la vista y del alcance. Como los medicamentos. Por alimentos superfluos entendemos el azúcar, la miel, las golosinas, los zumos, sean o no caseros, las horchatas, las bebidas azucaradas (mal llamadas “refrescos”), la bollería casera o industrial (bizcochos, madalenas, donuts, croissants, etc.), cualquier cosa “chocolateada”, los aperitivos salados, los helados, los postres lácteos, y las galletas de cualquier clase. Si un bebé toma de forma excepcional una pequeña cantidad de un alimento “superfluo” no ocurrirá nada. Pero si lo toma a menudo, aumentará su riesgo de anemia.
 
Si, tal y como señalan los expertos, le ofrecemos a nuestros hijos leche materna (o de fórmula) “a demanda”, ponemos a su alcance exclusivamente alimentos “alimentos”, predicamos con el ejemplo comiendo “comida” y permitimos que su sabio metabolismo guíe su apetito, es muy poco probable que presenten carencias de cualquier nutriente.
 
Atentamente,
 
Maria Blanquer
 

 

 

 

 

 

 

 

 

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