Plan de introducción de alimentos en bebés ovo-lacto-vegetarianos | Unión Vegetariana Española

Cocina vegetariana/vegana

Equipo de nutrición de la UVE

Plan de introducción de alimentos en bebés ovo-lacto-vegetarianos

Pregunta: 

Muchas gracias por la página, es realmente de mucha utilidad.
Escribo para solicitar información sobre alimentación complementaria en bebés. Mi esposo y yo somos ovo-lacto-vegetarianos y tenemos un bebé de 6 meses que se alimenta de leche materna pero ahora le corresponde comenzar con otros alimentos y el pediatra no me pudo orientar porque es la primera vez que ve a un bebé vegetariano, así que en la pauta que me dio incluyen carne y temo dejar de darle algún nutriente por no incorporarla. Me gustaría conocer la experiencia de personas vegetarianas de nacimiento para llevar una dieta balanceada.
Desde ya muchísimas gracias.
Francisca Carrillo

Respuesta: 

Apreciada Francisca,

Como no tengo ningún dato sobre la niña, la madre ni cómo es su alimentación hasta ahora, te ofrezco una serie de consejos generales, pero ten en cuenta que ante cualquier problema, debéis seguir los consejos del pediatra o del equipo médico.
 
Asimismo, te facilito unos links a webs, donde puedes consultar o descargarte el documento de postura sobre dietas vegetarianas de la Asociación Americana de Dietética , aquí: http://unionvegetariana.org/dietas-vegetarianas-postura-de-la-ada y también en la web del GREP-AEDN (Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas): http://www.grep-aedn.es/documentos/vegetariandiets.pdf.

Si la niña toma suficiente leche materna o fórmula comercial de bebés, y basáis su dieta en una variedad de alimentos de origen vegetal, incluyendo legumbres, semillas, cereales, frutas, hortalizas, aceite de oliva y frutos secos, el crecimiento a lo largo de la infancia será normal.
 
Si la niña toma leche materna, la alimentación de su madre debería, en cualquier caso, incluir de forma habitual alimentos enriquecidos en vitamina B12 (ej: bebidas de soja o cereales de desayuno). En caso contrario, la madre debería tomar suplementos que contengan dicha vitamina. Otro nutriente a vigilar es el yodo, cuyos requerimientos se pueden cubrir tomando la sal yodada al preparar los alimentos (máximo 6 g al día = 1 cucharada de postre rasa).
 
También, conviene utilizar una pizca de sal yodada a diario en las comidas del bebé vegetariano en el periodo de alimentación complementaria (a partir de los 7 meses), y no olvidar que la vitamina B12 debe estar siempre presente en su dieta, sea a partir de alimentos enriquecidos o a partir de suplementos dietético-nutricionales. La vitamina B12 es, efectivamente, crucial en bebés sean o no vegetarianos. Y es cierto que los bebés vegetarianos presentan un mayor riesgo.
 
El calendario de incorporación de alimentos complementarios no tiene por qué ser diferente que el de niños omnívoros. Los alimentos sólidos deberían ser introducidos en la misma progresión que para los bebés no vegetarianos, sustituyendo la carne por alimentos como el tofu hecho puré, las legumbres (hechas puré o trituradas si es necesario), frutos secos en crema o machacados y añadidos a otras preparaciones, yema de huevo cocida u otros derivados de la soja. A partir del año de edad se puede utilizar como bebida principal la bebida de soja entera enriquecida con calcio, o leche de vaca, yogures, queso fresco, huevo entero cocido y vitamina B12.
 
Partiendo de la base de que iremos introduciendo alimentos por grupos, y poco a poco (valorando así si el bebé los tolera bien), conviene tener en cuenta los siguientes consejos:
  • Alimentos que “sí”:
  1. Agua.
  2. Cereales: arroz, maíz, trigo, avena, cebada, centeno, etc. Con ellos elaboramos alimentos como el pan, la pasta o las papillas de cereales para bebés (las enriquecidas con vitaminas/minerales son ideales).  Los cereales con gluten (avena, cebada, centeno y trigo) se pueden introducir a partir del 6º mes, aunque conviene hacerlo poco a poco.
  3. Frutas y hortalizas (puré de manzana, crema de patata y zanahoria…).
  4. Legumbres (puré con garbanzos y patata).
  5. Frutos secos triturados y huevos (siempre bien cocinados para evitar riesgos).
  • Alimentos que “no”
  1. Sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos, cerezas, olivas, trozos de hortalizas duras y, en general, cualquier alimento que pueda obturar sus vías aéreas sin que el bebé se dé cuenta). Conviene vigilar a nuestros bebés mientras comen, igual que en cualquier otro momento de su desarrollo.
  2. Desnatados. Hasta los 2 años no conviene que los niños tomen lácteos desnatados.
  3. Zumos. Podría aumentar el riesgo de obesidad o caries.
  4. Lácteos en general, a partir del año (excepto las fórmulas infantiles, antes descritas).
  5. Miel. Su consumo se ha asociado al botulismo infantil.
La leche materna o la de fórmula tienen que ser la principal fuente de energía del bebé. Los puntos clave a tener en cuenta son estos:
  • Primero ofrecer a la niña la leche materna (o, en su defecto, la de fórmula), y luego el resto de alimentos.
  • Ofrecer, que quede claro, no es obligar. No vale distraer al bebé para que abra la boca y colarle una cucharada de papilla.
  • El orden de introducción de los alimentos no es relevante, siempre que se tenga en cuenta lo descrito en el anterior apartado. Sólo lo es la progresión, es decir, hacerlo poco a poco para valorar la tolerancia del bebé.
  • Hemos de recordar que los bebés comen poco, porque su estómago es pequeño.
  • Las texturas tienen que ir “in crescendo”, en función de la adaptación del bebé.
Las siguientes recomendaciones pueden ayudaros a planificar una dieta saludable:
  • Escoger una variedad de alimentos, que incluya cereales integrales, verduras, frutas, legumbres, frutos secos, semillas y, si se desea, productos lácteos y huevos.
  • Utilizar aceite de oliva virgen, añadido crudo al plato.
  • Escoger una diversidad de frutas y de verduras de temporada.
  • Si se usan alimentos animales como los productos lácteos y los huevos, consumirlos con moderación. A partir de los 2 años los lácteos bajos en grasa.
  • Utilizar la sal con moderación, pero que sea yodada.
  • Utilizar una fuente regular de vitamina B-12 y, si la exposición a la luz solar es limitada, una de vitamina D.
Y muy importante, guardar los alimentos superfluos (son alimentos que dan muchas calorías pero muy pocos nutrientes) fuera de la vista y del alcance. Como los medicamentos. Por alimentos superfluos entendemos el azúcar, la miel, las golosinas, los zumos, sean o no caseros, las horchatas, las bebidas azucaradas (mal llamadas “refrescos”), la bollería casera o industrial (bizcochos, madalenas, donuts, croissants, etc.), cualquier cosa “chocolateada”, los aperitivos salados, los helados, los postres lácteos, y las galletas de cualquier clase. Si un bebé toma de forma excepcional una pequeña cantidad de un alimento “superfluo” no ocurrirá nada. Pero si lo toma a menudo, aumentará su riesgo de anemia.
 
Atentamente,
 
Maria Blanquer

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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