Una nutricionista vegana revisa “What the Health”

Una nutricionista vegana revisa “What the Health”

Los errores repetidos y la mala ciencia hacen que no podamos recomendar “What the Health”

Por Ginny Messina, nutricionista

Como profesional de la salud y vegana, a veces me molesta estar asociada con la ciencia basura que impregna nuestra comunidad. Y como activista por los derechos de los animales, estoy desalentada por los esfuerzos de defensa que pueden hacernos parecer científicamente analfabetos, deshonestos y ocasionalmente como un culto a los teóricos de la conspiración.

Hay un movimiento creciente para crear un acercamiento a la nutrición vegana más honesto y basado en la evidencia, sin embargo. Y aquellos de nosotros que valoramos este esfuerzo debemos tener una presencia más visible en la comunidad de los derechos de los animales. No podemos permitir que nuestras voces sean ahogadas por el ruido pseudocientífico. Necesitamos que el mundo no vegano sepa que es posible estar en apoyo de los derechos animales mientras abrazamos la integridad científica.

Es en este espíritu que me aventuro en el análisis del más reciente documental sobre la alimentación basada en vegetales: “What the Health”.

El dúo detrás de la película es Kip Andersen y Keegan Kuhn, que son activistas de los derechos animales. También hicieron la película Cowspiracy (que no he visto) y admiro su pasión por la defensa de los animales.

También aprecio que esta nueva película aborde una serie de cuestiones que merecen atención. De hecho, es inquietante que las organizaciones sin fines de lucro como la American Heart Association acepten dinero de la industria de la carne. Y sí, es cierto que consumir una dieta saludable que haga hincapié en los alimentos vegetales puede ser una forma poderosa de contrarrestar las enfermedades crónicas. También valoro que la película aborde cuestiones de justicia social como la contaminación de granjas porcinas que se encuentran desproporcionadamente cerca de las comunidades de personas de color de bajos ingresos.

Desearía que “What the Health” se hubiera ajustado a este tipo de observaciones y las hubiera apoyado con una discusión informada sobre la evidencia. En cambio, escogió cuidadosamente la investigación, malinterpretó y exageró los datos, destacó historias dudosas sobre curaciones milagrosas y se centró en observaciones erróneas sobre la ciencia de la nutrición. Los temas de “What the Health” son estos:

  • que una dieta vegana es la respuesta para prevenir y tratar todas las enfermedades crónicas
  • que la carne, los lácteos y los huevos (y grasa) son la causa de todas estas enfermedades
  • y que las organizaciones sin fines de lucro no quieren que se sepa esto porque están financiadas por las grandes corporaciones.

La mayor parte de la desinformación en la película se debe simplemente a una pobre comprensión de la ciencia y la investigación en nutrición. Pero algunos momentos me parecieron abiertamente deshonestos. Si bien no lo dice directamente, el cineasta Kip Andersen da la impresión de que está explorando una dieta vegana por primera vez. Él dice: “Al igual que muchas personas, estaba buscando una excusa para no cambiar mi dieta”. Me pareció difícil de creer que no fuera vegano al hacer esta película. Y la otra mitad del dúo cinematográfico, Keegan Kuhn, ha declarado que ha sido vegano durante décadas. Así que todo esto parece bastante falso.

La película también emplea un doble estándar obvio. Señala conflictos de interés entre organizaciones sin fines de lucro sin reconocer que la mayoría de los médicos entrevistados en la película también tienen conflictos de interés. Algunos son activistas de los derechos animales y algunos han construido su reputación y su sustento en torno a la nutrición vegana. Si bien eso ciertamente no es motivo para desacreditar todo lo que dicen, el sesgo es el sesgo y la objetividad se reduce en ambos sentidos. Estos médicos deberían ser sometidos al mismo nivel de escrutinio que las organizaciones que reciben dinero de la industria alimentaria.

La investigación es compleja y conflictiva

Cuando Kip se acerca a las organizaciones de salud sin fines de lucro para entrevistarles, descubre que nadie quiere hablar con él. Las primeras personas que contestan el teléfono no pueden responder a sus preguntas sobre dieta y salud. No estoy segura de por qué le parece algo sorprendente. Son asistentes administrativos, no profesionales de la salud.

Pero los ejecutivos de la mayoría de estas organizaciones tampoco le concedieron una entrevista. Esto se interpretó como una evasiva en respuesta al esfuerzo de Kip por tener una discusión significativa sobre la dieta y la salud. Y tal vez incluso algún tipo de conspiración. “¿Por qué un representante de la Sociedad Americana del Cáncer no querría hablar de esto?”, se pregunta.

Bueno, puedo decirle por qué. Estos ocupados profesionales no tienen el tiempo o la paciencia para participar en un debate sobre nutrición con alguien que no entiende cuán extensa, compleja, conflictiva y confusa es la investigación. Ha habido muchas ocasiones en que yo no he respondido a las personas que querían agitar una copia de The China Study (El Estudio de China) delante de mi cara mientras desafiaban mis declaraciones sobre el aceite, la proteína o la vitamina B12. Puedo percibir bastante rápido cuándo una discusión tan solo desperdicia mi tiempo, y cuándo un inquisidor es hostil a considerar equitativamente otros puntos de vista. Supongo que el director de la Sociedad Americana del Cáncer reconoce esto también.

Además, cuando los periodistas programan entrevistas para analizar la investigación en nutrición, generalmente proporcionan información sobre los estudios que quieren discutir con antelación. Es por eso que me solidaricé con el Director Médico de la Asociación Americana de Diabetes que no quería debatir la investigación sobre la dieta. Es por eso que entendí por qué nadie de la organización Susan G. Komen quería defender el hecho de que no haya ninguna advertencia sobre los productos lácteos y el cáncer de mama en su sitio web.

La gente de Susan G Komen no ignora la relación de los productos lácteos con el cáncer de mama. Su sitio web señala que los productos lácteos altos en grasa, pero no los bajos en grasa, pueden aumentar el riesgo y que la investigación es contradictoria. Los recursos enumerados en el sitio web de “What the Health” dicen más o menos lo mismo. Por ejemplo, citan un estudio que dice esto: “En conjunto, la evidencia de un aumento en el riesgo de cáncer de mama a través del consumo de leche de vaca y productos lácteos es difusa y parcialmente contradictoria y equívoca”.

Esta es también la conclusión del informe del Instituto Americano de Investigación del Cáncer (AICR), una autoridad líder en dieta y cáncer (y un grupo que promueve una dieta basada en vegetales). En su revisión de todas las investigaciones sobre el tema, no pudieron concluir que los productos lácteos aumenten el riesgo de cáncer de mama. Dijeron que es “probable” (pero no “convincente”) que los productos lácteos eleven el riesgo de cáncer de próstata, pero que el consumo de productos lácteos probablemente ofrezca protección contra el cáncer de colon. Ahí es donde se encuentra la ciencia en este momento, y no puede ser negada por un estudio acompañado por entrevistas con personas que no son expertas en el estado actual de la investigación sobre dieta y cáncer.

Los cineastas también se meten en problemas cuando intentan descifrar estudios individuales. Por ejemplo, afirman erróneamente que el análisis de la relación entre carne procesada y riesgo de cáncer de la Organización Mundial de la Salud se basa en 800 estudios. Pero fue un metanálisis, lo que significa que comenzó identificando estudios potencialmente relevantes a través de una búsqueda por palabra clave. En este caso, encontró 800 de ellos. Pero solo siete de los estudios cumplían realmente los requisitos y fueron incluidos en el metanálisis. Por lo tanto, sus conclusiones se basan en siete estudios, no en 800, una gran diferencia y una gran metedura de pata de los cineastas.

Y aunque la carne procesada no es precisamente un alimento saludable (y la Sociedad Americana del Cáncer, la Fundación Susan G. Komen y el AICR aconsejan a las personas que limiten su consumo), comer salchichas no es tan peligroso como fumar. Los cineastas sostienen que son igual de peligrosos porque ambos son “carcinógenos de tipo 1”. Sin embargo, eso no es lo que significa este tipo de clasificación. No tiene nada que ver con el grado de riesgo. Es este tipo de falta constante de comprensión lo que alimenta gran parte de la hipérbole en la película.

“Todo el mundo obtiene suficiente proteína” y otros mitos nutricionales veganos

“What the Health” incluye extensas entrevistas con el elenco habitual de médicos veganos famosos (y ¿por qué, por cierto, los mismos médicos aparecen una y otra vez en las películas de salud orientadas a los veganos? No puede ser cierto que solo haya diez profesionales de la salud en todo el mundo que entienden la relación entre la dieta y las enfermedades crónicas). Esto resulta en un batiburrillo de datos que incluye algunos que son completamente erróneos. Se nos dice, por ejemplo, que los carbohidratos no se pueden convertir en grasa (no es cierto) y que solo las plantas pueden producir proteínas (esto es verdad a medias, el cuerpo humano fabrica proteínas todo el día, pero algunas de las materias primas para ello proceden de las plantas).

También aparece el obligado comentario de un médico que “nunca ha visto a un paciente con una deficiencia de proteínas”. Esto se refiere, por supuesto, a una deficiencia aguda de proteínas como el kwashiorkor. Es una confusión (e irresponsable) del hecho de que algunas personas, especialmente las personas mayores, obtienen demasiado poca proteína para una salud óptima, y ​​de que los veganos pueden tener mayores necesidades de proteínas que quienes comen carne. Este mismo médico sugiere que se podría obtener todas las proteínas y aminoácidos esenciales necesarios con lo que aportan 2000 calorías de arroz. Esto podría acercarse bastante a las necesidades totales de proteínas, pero no cumple con los requisitos para el aminoácido esencial lisina. Este es el tipo de despreocupación casual por problemas reales en la nutrición que puede hacer que los veganos fracasen.

También es obligatorio en cualquier película sobre la dieta basada en vegetales el gráfico que muestra que las poblaciones que consumen la mayor cantidad de productos lácteos en todo el mundo tienen las tasas más altas de fractura de cadera. Esto puede ser cierto. ¿Pero has visto cómo el Dr. Neal Barnard pone los ojos en blanco en esta película cuando le preguntan sobre el azúcar y la diabetes? Eso mismo hago yo cuando alguien comienza a hablar sobre el vínculo entre las tasas de fractura de cadera y la ingesta de lácteos o de proteína entre los países. Entre los expertos en nutrición, este tipo de comparaciones no tienen casi ningún peso. Esto se debe a que hay muchos factores de confusión que afectan a las comparaciones. Por ejemplo, los países con alto consumo de productos lácteos también tienden a tener inviernos más fríos. Esto aumenta significativamente el riesgo de caídas, lo que a su vez aumenta el riesgo de una fractura de cadera. De hecho, el artículo que cita “What the Health” para apoyar la conexión de los lácteos con las fracturas de cadera ni siquiera menciona los productos lácteos. Dice que los factores responsables de las diferencias en las tasas de fracturas son “la demografía de la población (con más personas mayores viviendo en países con mayores tasas de incidencia) y la influencia de la etnia, la latitud y los factores ambientales”.

De modo que “What the Health” nos deja con una perspectiva errónea sobre la investigación nutricional que resta importancia tanto a la proteína como al calcio para la salud de los huesos. Esto niega a los veganos y a los veganos potenciales el tipo de información que necesitan para mantenerse sanos.

El milagro de una dieta basada en vegetales

Con afirmaciones exageradas y engañosas sobre los alimentos de origen animal y la salud se pretende argumentar que hay que ser vegano si se desea estar sano. Escuchamos, por ejemplo, que no hay evidencia de que el consumo de alimentos de origen animal con moderación pueda cambiar el curso de las enfermedades del corazón. Sí la hay. Existe al menos tanta evidencia de que las dietas basadas en vegetales (pero no veganas) pueden revertir la enfermedad cardíaca, como la que hay indicando que las dietas veganas pueden revertir la enfermedad cardíaca.

Y finalmente, están las curaciones milagrosas. La película nos dice que una dieta basada en vegetales puede tratar el lupus, la esclerosis múltiple y la osteoporosis. (Me encantaría ver evidencia real de esto). Luego, nos muestran ejemplos reales de recuperaciones sorprendentes de enfermedades. Una mujer ha sido diagnosticada con osteoartritis bilateral y está programada para dos reemplazos de cadera porque, como ella lo describe, el hueso se está rozando con el hueso. Esto significa que el cartílago que protege las articulaciones de la cadera se ha desgastado. No puede volver a crecer un montón de cartílago en dos semanas cambiando de dieta. Tampoco hay evidencia de que una dieta vegana saludable revierta el cáncer de tiroides como se afirma en la película. Y espero que la mujer que dejó de tomar antidepresivos en solo dos semanas lo hiciese bajo estricta supervisión médica. No es suficiente tiempo para disminuir esas drogas (lo cual me hace dudar de su historia). Y dar a entender que la gente puede dejar abruptamente de tomar sus antidepresivos cuando se vuelve vegana es irresponsable y peligroso.

El propio Kip dice que después de cambiar su dieta, “en pocos días pude sentir mi sangre correr por mis venas con una nueva vitalidad”. Inmediatamente me recordó a Lierre Keith, ex vegana y autora de The Vegetarian Myth (“El mito vegetariano”). Ella dice esto cuando se come un bocado de atún después de muchos años de veganismo: “Podía sentir cada célula de mi cuerpo – literalmente cada célula – palpitando. Y finalmente, finalmente siendo alimentada”.

Estoy bastante segura de que no puedes sentir cada una de tus células palpitar y tampoco creo que puedas sentir la sangre corriendo por tus venas. Estos son los testimonios sin sentido que las personas ofrecen sobre todas las dietas habidas y por haber. (¿No podemos ni siquiera mantenernos a un nivel más elevado que las afirmaciones absurdas de los ex veganos?)

Hay muchas más cosas deplorables en esta película. Los chismes atemorizantes sobre los OGM, y sobre dieta y autismo. Los prejuicios sobre el cuerpo. Y, por supuesto, la insistencia obsoleta (alrededor de 40 años) de que la grasa en la dieta es mala.

¿Supone esta película una buena defensa de los animales?

A pesar de todos los problemas de “What the Health”, me gustó lo que dice Kip al final: que sabía que comer un poco de comida de origen animal no iba a dañar su salud (lo cual entra en conflicto con lo que dicen los médicos en la película, por cierto), pero que no podía comer ni siquiera un poco de comida basada en animales sin tener remordimientos.

Conocer las agonías que sufren los animales de granja y el daño que el ganado hace al medio ambiente significa que la decisión más responsable es evitar estos alimentos por completo. Esa es mi perspectiva, también. La mayoría de los expertos en salud pública recomiendan una dieta que enfatice los alimentos de origen vegetal y limite los alimentos de origen animal. Pero a menos que incorpore inquietudes sobre los animales, el medioambiente y la justicia social, no se puede argumentar que una dieta vegana sea la única forma sensata de comer. Es por eso que la base científica de “What the Health” estaba condenada desde el principio. En lugar de centrarse en razones irrefutables para ser vegano, se centró en las que son más fácilmente refutables.

Me doy cuenta de que algunos activistas creen que usar cualquier medio necesario para que la gente deje de comer carne representa una victoria para los animales. Pero dejando de lado la cuestión filosófica sobre si los fines justifican los medios, es decir, si está bien ser deshonesto si eso consigue salvar animales, creo que hay varios problemas con este argumento.

En primer lugar, es muy probable que las personas con más probabilidades de dejarse llevar por esta película también se dejen llevar después por filosofías dietéticas en sentido opuesto. No estoy convencida de que esta película genere una gran población de veganos comprometidos a largo plazo, especialmente cuando las personas descubren que hacerse vegano no aporta necesariamente todo lo que “What the Health” promete.

En segundo lugar, la credibilidad del movimiento vegano se ve menoscabada cuando formulamos afirmaciones que se refutan tan fácilmente. Si nos pillan mintiendo o exagerando sobre los aspectos de salud del veganismo, ¿por qué alguien debería creernos cuando tratamos de hablarles sobre el tratamiento de los animales en granjas, zoológicos y laboratorios de investigación?

Supongo que esta película también podría desalentar a un segmento considerable de la población que reconoce la exageración, las desmesuradas calumnias conspiratorias, y la ciencia chapucera. Para muchos, es probable que refuerce cualquier visión negativa que puedan tener de los veganos. Con todo esto en mente, ¿por qué querríamos promover una película que hace que nuestra comunidad parezca una fuente de información poco fiable? Hacer que la gente se tome en serio los derechos de los animales es un gran desafío. No puedo imaginarme que no haga ningún bien a nuestros esfuerzos por los animales cuando construimos nuestra defensa en torno a la hipérbole, la ciencia basura, las teorías de la conspiración y la deshonestidad transparente.

Superficialmente, “What the Health” puede parecer una buena defensa de los animales. Sospecho que a largo plazo, sin embargo, este tipo de planteamientos obstaculiza nuestros esfuerzos y ralentiza nuestro progreso en nombre de los derechos de los animales.

 

Ginny Messina MPH, RD publica TheVeganRD.com. Es coautora de varios libros orientados a los veganos, entre los que se incluyen Vegan For Life, Vegan For Her, Never Too Late to Go Vegan, Even Vegans Die y The Dietitian’s Guide to Vegetarian Diets.

 

Fuente: http://www.vegan.com/posts/vegan-dietitian-review-what-the-health/

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