La UE acuerda prohibir determinados nombres para alimentos de origen vegetal: se mantienen “burguer” y “salchicha” vegetales
La Unión Europea ha acordado una lista de términos que quedarán prohibidos para las alternativas vegetales. Durante la tarde del jueves, los negociadores del Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión alcanzaron un acuerdo que prohibirá el uso de 31 palabras en total.
La lista incluye denominaciones asociadas a animales como “chicken” (pollo), “beef” (ternera) o “pork” (cerdo), así como términos que hacen referencia a cortes de carne, como “breast” (pechuga), “thigh” (muslo) o “drumstick” (contramuslo).
Términos descriptivos muy debatidos como “burger”, “sausage” y “nuggets” seguirán estando permitidos, pero “steak” (filete) no lo estará, ya que fue añadido a la lista de términos prohibidos durante las negociaciones, junto con “liver” (hígado).
Otro punto controvertido de las negociaciones fue la inclusión de nuevos alimentos, como los procedentes de la agricultura celular. Aunque estos productos todavía no están disponibles en el mercado europeo, los colegisladores acordaron extender la prohibición de forma preventiva.
La coalición No Confusion, liderada por la European Vegetarian Union (EVU) y WePlanet, que representa a más de 600 organizaciones, entre ellas la Unión Vegetariana Española, ONGs y empresas del sector alimentario en toda Europa, ha reaccionado con gran preocupación ante lo que califica como una “prohibición innecesaria”, y pide que se realice una evaluación de impacto exhaustiva sobre las implicaciones legales y de mercado de esta regulación.
No obstante, el grupo celebra que los términos descriptivos más comunes y reconocibles hayan sido preservados.
“Esta decisión va en contra de varias prioridades de la UE, como el refuerzo de la competitividad, la innovación, la seguridad alimentaria, la asequibilidad, la simplificación normativa y el aumento de ingresos para los agricultores que producen estos productos.
Resulta incomprensible que nuestros responsables políticos se centren en problemas artificiales cuando el mundo atraviesa múltiples crisis. Nos alegra que haya prevalecido algo de sentido común respecto a las palabras más utilizadas, pero prohibir 31 términos no es una censura de la que los europeos puedan sentirse orgullosos”, afirmó Rafael Pinto, Senior Policy Manager de la European Vegetarian Union.
“Esperamos que la Comisión, el Consejo y el Parlamento reflexionen sobre lo acordado hoy y alineen mejor sus prioridades con las necesidades de los ciudadanos de la UE, los agricultores y las demandas de los consumidores.
Esta prohibición no ayuda a un solo agricultor ni mejora la vida de ningún consumidor. Existe únicamente para proteger intereses políticos minoritarios. Incluso estamos prohibiendo cosas que todavía no existen. Más de 600 organizaciones, empresas y una petición firmada por más de 350.000 ciudadanos han sido ignoradas”, añadió Rob de Schutter, responsable de comunicación de WePlanet.
“Prohibir determinados términos para alimentos vegetales no responde a una demanda real de los consumidores y puede generar más confusión que claridad. En España y en toda Europa cada vez más personas incorporan alternativas vegetales a su dieta, y es importante que puedan identificarlas de forma sencilla y comprensible. Desde la Unión Vegetariana Española creemos que las políticas públicas deberían centrarse en facilitar la innovación y la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles, no en crear barreras innecesarias.”
declaró David Román, Presidente de la Unión Vegetariana Española
Se prevén importantes impactos en el mercado
A principios de este año, un estudio de BALPRO, asociación de la industria plant-based en Alemania, estimó pérdidas de mercado superiores a 250 millones de euros solo en Alemania en caso de una prohibición total de las denominaciones.
Un análisis reciente basado en un informe de SYSTEMIQ estima que los obstáculos regulatorios para el sector -incluidas las restricciones sobre denominaciones- podrían traducirse en una reducción de hasta 56.000 millones de euros en el valor añadido bruto anual proyectado para la UE en 2040.
Organizaciones de la sociedad civil y empresas también señalan que no se ha llevado a cabo ninguna evaluación de impacto a escala de la UE ni una consulta pública, una omisión notable para una legislación de esta magnitud, con efectos en toda la cadena alimentaria, incluidos productores, distribuidores, servicios de restauración, restaurantes y consumidores.
El texto podría además generar una cascada de cuestiones jurídicas y comerciales aún no resueltas, que podrían desembocar en múltiples litigios en toda la UE dependiendo de cómo se traduzca, interprete y aplique en los 27 Estados miembros.
En 2024, en un caso que involucraba a la European Vegetarian Union, la Association Végétarienne de France y el Gobierno francés, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que la legislación existente ya era suficiente para evitar la confusión del consumidor.
Según Rafael Pinto:
“Algunos responsables políticos parecían insatisfechos con el sentido común y el análisis jurídico de los jueces, y decidieron que cambiar la ley era la solución. Esto cuestiona aún más el principio de proporcionalidad y la eficiencia del sistema jurídico de la UE. Podríamos ver ahora decenas de casos nacionales que mantengan este debate en los tribunales durante años.”
Tampoco está claro cómo afectará la nueva normativa a:
- Aromatizantes utilizados por la industria alimentaria, como los sabores a pollo o bacon presentes en miles de productos convencionales (fideos, patatas fritas, salsas o sopas).
- Productos híbridos, que combinan proteínas animales y vegetales y que están ganando popularidad en mercados como Dinamarca y los Países Bajos.
Una oportunidad perdida
Esta legislación estaba originalmente destinada a reforzar la posición de los agricultores en la cadena de suministro.
Sin embargo, según las organizaciones firmantes, el debate ha quedado desviado hacia una cuestión de denominaciones, que no aumentará los ingresos de ningún agricultor, ni mejorará el acceso al mercado, ni abordará los verdaderos retos estructurales de la agricultura europea, como:
- precios justos para los productores
- el dominio de los grandes distribuidores
- la necesidad de inversión en cadenas de suministro locales
“Como alguien con raíces personales en el sector agrícola -y también como organización— hemos hablado directamente con agricultores y con sus organizaciones. La mayoría considera estas nuevas regulaciones una distracción respecto a los problemas reales que afronta el sector. Es un trofeo simbólico en una guerra cultural que nadie ha pedido”, afirmó De Schutter, de WePlanet.
Próximos pasos
Los colegisladores han acordado conceder a los productores un plazo de tres años para agotar existencias y adaptarse a las nuevas normas tras su entrada en vigor. Los detalles técnicos del texto se finalizarán la próxima semana, el viernes.
Posteriormente, el expediente pasará a:
- una votación en el Consejo de Agricultura y Pesca, con los ministros de los Estados miembros
- una votación final en el pleno del Parlamento Europeo.
La No Confusion Coalition analizará detenidamente el texto acordado y continuará participando en el proceso legislativo hasta su finalización para buscar aclaraciones y, cuando sea posible, correcciones.
El grupo insta:
- al Consejo y al Parlamento Europeo a no respaldar este acuerdo
- a la Comisión Europea a realizar con urgencia una evaluación de impacto completa.
Lista de las 31 palabras prohibidas
Beef; Veal; Pork; Poultry; Chicken; Turkey; Duck; Goose; Lamb; Mutton; Ovine; Goat; Drumstick; Tenderloin; Sirloin; Flank; Loin; Ribs; Shoulder; Shank; Chop; Wing; Breast; Thigh; Brisket; Ribeye; T-bone; Rump; Bacon; Steak; Liver.
Contacto de prensa – EVU
Rafael Pinto
Senior Policy Manager | European Vegetarian Union (EVU)
rafael.pinto@euroveg.eu
+351 914 911 004
Contacto de prensa – WePlanet
Rob De Schutter
Head of Communication | WePlanet
rob.deschutter@weplanet.org
+32 477 56 37 32
Contacto de prensa – UVE
Alejandra Salas
Responsable de relaciones institucionales | Unión Vegetariana Española (UVE)
a.salas@unionvegetariana.org
+34 865 64 40 37
Sobre la campaña No Confusion
La campaña No Confusion reúne a más de 600 organizaciones de toda Europa, desde empresas hasta organizaciones de la sociedad civil, que se oponen a restricciones innecesarias sobre el etiquetado de alimentos de origen vegetal.
Coordinada por WePlanet y la European Vegetarian Union (EVU), la campaña cuenta con el apoyo de ONG, empresas alimentarias y organizaciones de defensa de los consumidores.

