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Una nutricionista vegana revisa “What the Health”

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Una nutricionista vegana revisa “What the Health”

Los errores repetidos y la mala ciencia hacen que no podamos recomendar “What the Health”

Por Ginny Messina, nutricionista

Como profesional de la salud y vegana, a veces me molesta estar asociada con la ciencia basura que impregna nuestra comunidad. Y como activista por los derechos de los animales, estoy desalentada por los esfuerzos de defensa que pueden hacernos parecer científicamente analfabetos, deshonestos y ocasionalmente como un culto a los teóricos de la conspiración.

Hay un movimiento creciente para crear un acercamiento a la nutrición vegana más honesto y basado en la evidencia, sin embargo. Y aquellos de nosotros que valoramos este esfuerzo debemos tener una presencia más visible en la comunidad de los derechos de los animales. No podemos permitir que nuestras voces sean ahogadas por el ruido pseudocientífico. Necesitamos que el mundo no vegano sepa que es posible estar en apoyo de los derechos animales mientras abrazamos la integridad científica.

Es en este espíritu que me aventuro en el análisis del más reciente documental sobre la alimentación basada en vegetales: “What the Health”.

El dúo detrás de la película es Kip Andersen y Keegan Kuhn, que son activistas de los derechos animales. También hicieron la película Cowspiracy (que no he visto) y admiro su pasión por la defensa de los animales.

También aprecio que esta nueva película aborde una serie de cuestiones que merecen atención. De hecho, es inquietante que las organizaciones sin fines de lucro como la American Heart Association acepten dinero de la industria de la carne. Y sí, es cierto que consumir una dieta saludable que haga hincapié en los alimentos vegetales puede ser una forma poderosa de contrarrestar las enfermedades crónicas. También valoro que la película aborde cuestiones de justicia social como la contaminación de granjas porcinas que se encuentran desproporcionadamente cerca de las comunidades de personas de color de bajos ingresos.

Desearía que “What the Health” se hubiera ajustado a este tipo de observaciones y las hubiera apoyado con una discusión informada sobre la evidencia. En cambio, escogió cuidadosamente la investigación, malinterpretó y exageró los datos, destacó historias dudosas sobre curaciones milagrosas y se centró en observaciones erróneas sobre la ciencia de la nutrición. Los temas de “What the Health” son estos:

  • que una dieta vegana es la respuesta para prevenir y tratar todas las enfermedades crónicas
  • que la carne, los lácteos y los huevos (y grasa) son la causa de todas estas enfermedades
  • y que las organizaciones sin fines de lucro no quieren que se sepa esto porque están financiadas por las grandes corporaciones.

La mayor parte de la desinformación en la película se debe simplemente a una pobre comprensión de la ciencia y la investigación en nutrición. Pero algunos momentos me parecieron abiertamente deshonestos. Si bien no lo dice directamente, el cineasta Kip Andersen da la impresión de que está explorando una dieta vegana por primera vez. Él dice: “Al igual que muchas personas, estaba buscando una excusa para no cambiar mi dieta”. Me pareció difícil de creer que no fuera vegano al hacer esta película. Y la otra mitad del dúo cinematográfico, Keegan Kuhn, ha declarado que ha sido vegano durante décadas. Así que todo esto parece bastante falso.

La película también emplea un doble estándar obvio. Señala conflictos de interés entre organizaciones sin fines de lucro sin reconocer que la mayoría de los médicos entrevistados en la película también tienen conflictos de interés. Algunos son activistas de los derechos animales y algunos han construido su reputación y su sustento en torno a la nutrición vegana. Si bien eso ciertamente no es motivo para desacreditar todo lo que dicen, el sesgo es el sesgo y la objetividad se reduce en ambos sentidos. Estos médicos deberían ser sometidos al mismo nivel de escrutinio que las organizaciones que reciben dinero de la industria alimentaria.

La investigación es compleja y conflictiva

Cuando Kip se acerca a las organizaciones de salud sin fines de lucro para entrevistarles, descubre que nadie quiere hablar con él. Las primeras personas que contestan el teléfono no pueden responder a sus preguntas sobre dieta y salud. No estoy segura de por qué le parece algo sorprendente. Son asistentes administrativos, no profesionales de la salud.

Pero los ejecutivos de la mayoría de estas organizaciones tampoco le concedieron una entrevista. Esto se interpretó como una evasiva en respuesta al esfuerzo de Kip por tener una discusión significativa sobre la dieta y la salud. Y tal vez incluso algún tipo de conspiración. “¿Por qué un representante de la Sociedad Americana del Cáncer no querría hablar de esto?”, se pregunta.

Bueno, puedo decirle por qué. Estos ocupados profesionales no tienen el tiempo o la paciencia para participar en un debate sobre nutrición con alguien que no entiende cuán extensa, compleja, conflictiva y confusa es la investigación. Ha habido muchas ocasiones en que yo no he respondido a las personas que querían agitar una copia de The China Study (El Estudio de China) delante de mi cara mientras desafiaban mis declaraciones sobre el aceite, la proteína o la vitamina B12. Puedo percibir bastante rápido cuándo una discusión tan solo desperdicia mi tiempo, y cuándo un inquisidor es hostil a considerar equitativamente otros puntos de vista. Supongo que el director de la Sociedad Americana del Cáncer reconoce esto también.

Además, cuando los periodistas programan entrevistas para analizar la investigación en nutrición, generalmente proporcionan información sobre los estudios que quieren discutir con antelación. Es por eso que me solidaricé con el Director Médico de la Asociación Americana de Diabetes que no quería debatir la investigación sobre la dieta. Es por eso que entendí por qué nadie de la organización Susan G. Komen quería defender el hecho de que no haya ninguna advertencia sobre los productos lácteos y el cáncer de mama en su sitio web.

La gente de Susan G Komen no ignora la relación de los productos lácteos con el cáncer de mama. Su sitio web señala que los productos lácteos altos en grasa, pero no los bajos en grasa, pueden aumentar el riesgo y que la investigación es contradictoria. Los recursos enumerados en el sitio web de “What the Health” dicen más o menos lo mismo. Por ejemplo, citan un estudio que dice esto: “En conjunto, la evidencia de un aumento en el riesgo de cáncer de mama a través del consumo de leche de vaca y productos lácteos es difusa y parcialmente contradictoria y equívoca”.

Esta es también la conclusión del informe del Instituto Americano de Investigación del Cáncer (AICR), una autoridad líder en dieta y cáncer (y un grupo que promueve una dieta basada en vegetales). En su revisión de todas las investigaciones sobre el tema, no pudieron concluir que los productos lácteos aumenten el riesgo de cáncer de mama. Dijeron que es “probable” (pero no “convincente”) que los productos lácteos eleven el riesgo de cáncer de próstata, pero que el consumo de productos lácteos probablemente ofrezca protección contra el cáncer de colon. Ahí es donde se encuentra la ciencia en este momento, y no puede ser negada por un estudio acompañado por entrevistas con personas que no son expertas en el estado actual de la investigación sobre dieta y cáncer.

Los cineastas también se meten en problemas cuando intentan descifrar estudios individuales. Por ejemplo, afirman erróneamente que el análisis de la relación entre carne procesada y riesgo de cáncer de la Organización Mundial de la Salud se basa en 800 estudios. Pero fue un metanálisis, lo que significa que comenzó identificando estudios potencialmente relevantes a través de una búsqueda por palabra clave. En este caso, encontró 800 de ellos. Pero solo siete de los estudios cumplían realmente los requisitos y fueron incluidos en el metanálisis. Por lo tanto, sus conclusiones se basan en siete estudios, no en 800, una gran diferencia y una gran metedura de pata de los cineastas.

Y aunque la carne procesada no es precisamente un alimento saludable (y la Sociedad Americana del Cáncer, la Fundación Susan G. Komen y el AICR aconsejan a las personas que limiten su consumo), comer salchichas no es tan peligroso como fumar. Los cineastas sostienen que son igual de peligrosos porque ambos son “carcinógenos de tipo 1”. Sin embargo, eso no es lo que significa este tipo de clasificación. No tiene nada que ver con el grado de riesgo. Es este tipo de falta constante de comprensión lo que alimenta gran parte de la hipérbole en la película.

“Todo el mundo obtiene suficiente proteína” y otros mitos nutricionales veganos

“What the Health” incluye extensas entrevistas con el elenco habitual de médicos veganos famosos (y ¿por qué, por cierto, los mismos médicos aparecen una y otra vez en las películas de salud orientadas a los veganos? No puede ser cierto que solo haya diez profesionales de la salud en todo el mundo que entienden la relación entre la dieta y las enfermedades crónicas). Esto resulta en un batiburrillo de datos que incluye algunos que son completamente erróneos. Se nos dice, por ejemplo, que los carbohidratos no se pueden convertir en grasa (no es cierto) y que solo las plantas pueden producir proteínas (esto es verdad a medias, el cuerpo humano fabrica proteínas todo el día, pero algunas de las materias primas para ello proceden de las plantas).

También aparece el obligado comentario de un médico que “nunca ha visto a un paciente con una deficiencia de proteínas”. Esto se refiere, por supuesto, a una deficiencia aguda de proteínas como el kwashiorkor. Es una confusión (e irresponsable) del hecho de que algunas personas, especialmente las personas mayores, obtienen demasiado poca proteína para una salud óptima, y ​​de que los veganos pueden tener mayores necesidades de proteínas que quienes comen carne. Este mismo médico sugiere que se podría obtener todas las proteínas y aminoácidos esenciales necesarios con lo que aportan 2000 calorías de arroz. Esto podría acercarse bastante a las necesidades totales de proteínas, pero no cumple con los requisitos para el aminoácido esencial lisina. Este es el tipo de despreocupación casual por problemas reales en la nutrición que puede hacer que los veganos fracasen.

También es obligatorio en cualquier película sobre la dieta basada en vegetales el gráfico que muestra que las poblaciones que consumen la mayor cantidad de productos lácteos en todo el mundo tienen las tasas más altas de fractura de cadera. Esto puede ser cierto. ¿Pero has visto cómo el Dr. Neal Barnard pone los ojos en blanco en esta película cuando le preguntan sobre el azúcar y la diabetes? Eso mismo hago yo cuando alguien comienza a hablar sobre el vínculo entre las tasas de fractura de cadera y la ingesta de lácteos o de proteína entre los países. Entre los expertos en nutrición, este tipo de comparaciones no tienen casi ningún peso. Esto se debe a que hay muchos factores de confusión que afectan a las comparaciones. Por ejemplo, los países con alto consumo de productos lácteos también tienden a tener inviernos más fríos. Esto aumenta significativamente el riesgo de caídas, lo que a su vez aumenta el riesgo de una fractura de cadera. De hecho, el artículo que cita “What the Health” para apoyar la conexión de los lácteos con las fracturas de cadera ni siquiera menciona los productos lácteos. Dice que los factores responsables de las diferencias en las tasas de fracturas son “la demografía de la población (con más personas mayores viviendo en países con mayores tasas de incidencia) y la influencia de la etnia, la latitud y los factores ambientales”.

De modo que “What the Health” nos deja con una perspectiva errónea sobre la investigación nutricional que resta importancia tanto a la proteína como al calcio para la salud de los huesos. Esto niega a los veganos y a los veganos potenciales el tipo de información que necesitan para mantenerse sanos.

El milagro de una dieta basada en vegetales

Con afirmaciones exageradas y engañosas sobre los alimentos de origen animal y la salud se pretende argumentar que hay que ser vegano si se desea estar sano. Escuchamos, por ejemplo, que no hay evidencia de que el consumo de alimentos de origen animal con moderación pueda cambiar el curso de las enfermedades del corazón. Sí la hay. Existe al menos tanta evidencia de que las dietas basadas en vegetales (pero no veganas) pueden revertir la enfermedad cardíaca, como la que hay indicando que las dietas veganas pueden revertir la enfermedad cardíaca.

Y finalmente, están las curaciones milagrosas. La película nos dice que una dieta basada en vegetales puede tratar el lupus, la esclerosis múltiple y la osteoporosis. (Me encantaría ver evidencia real de esto). Luego, nos muestran ejemplos reales de recuperaciones sorprendentes de enfermedades. Una mujer ha sido diagnosticada con osteoartritis bilateral y está programada para dos reemplazos de cadera porque, como ella lo describe, el hueso se está rozando con el hueso. Esto significa que el cartílago que protege las articulaciones de la cadera se ha desgastado. No puede volver a crecer un montón de cartílago en dos semanas cambiando de dieta. Tampoco hay evidencia de que una dieta vegana saludable revierta el cáncer de tiroides como se afirma en la película. Y espero que la mujer que dejó de tomar antidepresivos en solo dos semanas lo hiciese bajo estricta supervisión médica. No es suficiente tiempo para disminuir esas drogas (lo cual me hace dudar de su historia). Y dar a entender que la gente puede dejar abruptamente de tomar sus antidepresivos cuando se vuelve vegana es irresponsable y peligroso.

El propio Kip dice que después de cambiar su dieta, “en pocos días pude sentir mi sangre correr por mis venas con una nueva vitalidad”. Inmediatamente me recordó a Lierre Keith, ex vegana y autora de The Vegetarian Myth (“El mito vegetariano”). Ella dice esto cuando se come un bocado de atún después de muchos años de veganismo: “Podía sentir cada célula de mi cuerpo – literalmente cada célula – palpitando. Y finalmente, finalmente siendo alimentada”.

Estoy bastante segura de que no puedes sentir cada una de tus células palpitar y tampoco creo que puedas sentir la sangre corriendo por tus venas. Estos son los testimonios sin sentido que las personas ofrecen sobre todas las dietas habidas y por haber. (¿No podemos ni siquiera mantenernos a un nivel más elevado que las afirmaciones absurdas de los ex veganos?)

Hay muchas más cosas deplorables en esta película. Los chismes atemorizantes sobre los OGM, y sobre dieta y autismo. Los prejuicios sobre el cuerpo. Y, por supuesto, la insistencia obsoleta (alrededor de 40 años) de que la grasa en la dieta es mala.

¿Supone esta película una buena defensa de los animales?

A pesar de todos los problemas de “What the Health”, me gustó lo que dice Kip al final: que sabía que comer un poco de comida de origen animal no iba a dañar su salud (lo cual entra en conflicto con lo que dicen los médicos en la película, por cierto), pero que no podía comer ni siquiera un poco de comida basada en animales sin tener remordimientos.

Conocer las agonías que sufren los animales de granja y el daño que el ganado hace al medio ambiente significa que la decisión más responsable es evitar estos alimentos por completo. Esa es mi perspectiva, también. La mayoría de los expertos en salud pública recomiendan una dieta que enfatice los alimentos de origen vegetal y limite los alimentos de origen animal. Pero a menos que incorpore inquietudes sobre los animales, el medioambiente y la justicia social, no se puede argumentar que una dieta vegana sea la única forma sensata de comer. Es por eso que la base científica de “What the Health” estaba condenada desde el principio. En lugar de centrarse en razones irrefutables para ser vegano, se centró en las que son más fácilmente refutables.

Me doy cuenta de que algunos activistas creen que usar cualquier medio necesario para que la gente deje de comer carne representa una victoria para los animales. Pero dejando de lado la cuestión filosófica sobre si los fines justifican los medios, es decir, si está bien ser deshonesto si eso consigue salvar animales, creo que hay varios problemas con este argumento.

En primer lugar, es muy probable que las personas con más probabilidades de dejarse llevar por esta película también se dejen llevar después por filosofías dietéticas en sentido opuesto. No estoy convencida de que esta película genere una gran población de veganos comprometidos a largo plazo, especialmente cuando las personas descubren que hacerse vegano no aporta necesariamente todo lo que “What the Health” promete.

En segundo lugar, la credibilidad del movimiento vegano se ve menoscabada cuando formulamos afirmaciones que se refutan tan fácilmente. Si nos pillan mintiendo o exagerando sobre los aspectos de salud del veganismo, ¿por qué alguien debería creernos cuando tratamos de hablarles sobre el tratamiento de los animales en granjas, zoológicos y laboratorios de investigación?

Supongo que esta película también podría desalentar a un segmento considerable de la población que reconoce la exageración, las desmesuradas calumnias conspiratorias, y la ciencia chapucera. Para muchos, es probable que refuerce cualquier visión negativa que puedan tener de los veganos. Con todo esto en mente, ¿por qué querríamos promover una película que hace que nuestra comunidad parezca una fuente de información poco fiable? Hacer que la gente se tome en serio los derechos de los animales es un gran desafío. No puedo imaginarme que no haga ningún bien a nuestros esfuerzos por los animales cuando construimos nuestra defensa en torno a la hipérbole, la ciencia basura, las teorías de la conspiración y la deshonestidad transparente.

Superficialmente, “What the Health” puede parecer una buena defensa de los animales. Sospecho que a largo plazo, sin embargo, este tipo de planteamientos obstaculiza nuestros esfuerzos y ralentiza nuestro progreso en nombre de los derechos de los animales.

 

Ginny Messina MPH, RD publica TheVeganRD.com. Es coautora de varios libros orientados a los veganos, entre los que se incluyen Vegan For Life, Vegan For Her, Never Too Late to Go Vegan, Even Vegans Die y The Dietitian’s Guide to Vegetarian Diets.

 

Fuente: http://www.vegan.com/posts/vegan-dietitian-review-what-the-health/

Comentarios

  • Angeles

    Responder

    Por fin he hallado una coherencia entre mis sentimientos más encontrados al respecto del dilema veganismo- salud absoluta. Coincido y suscribo plenamente esta defensa de la honestidad, humildad y transparencia al respecto de cualquier defensa, por emotiva que resulte, del modo de vida vegano. De hecho, razonaba las mismas cosas mientras veía el documental. Los argumentos baratos, carentes de peso específico o poco rigurosos, exagerados al más puro estilo orador americano y edulcorados con casos milagrosos, me generan un rechazo instintivo, aunque defiendan una causa con la que concuerdo. Muchísimas gracias por explicar con tanta exhaustividad los puntos en los que una persona (vegana o no) con una capacidad de raciocinio e inteligencia dentro de la media (o quizás un poco por encima, visto lo visto) puede concluir. Basta de sloganes baratos y frases ostentosas. Uno no es mejor persona por ser vegano, ni está en la posesión de la verdad nutricional absoluta. Realidades alimenticias y culturales diferentes, pueden generar perfiles igualmente saludables. Casi puedo sentir yo también cada célula de mi cuerpo reafirmarse en lo dicho, jajajajaja.

    20 septiembre 2018
  • Eliana

    Responder

    Excelente crítica!

    20 agosto 2019
  • Gustavo Barrón

    Responder

    Me gustó mucho el artículo. Hemos visto WTH en casa pero ahora les voy a leer a todos esto para que no se impresionen tan fácilmente.

    17 septiembre 2019
    • Milagros Antonella Martínez

      Responder

      A esta nota le importa más la reputación vegana que el sistema de manipulación y aberración que existe de las corporaciones. El documental no apunta a que ser vegano te vuelve una persona absolutamente saludable, combina el de dejar la medicación, observar la alimentación, también habla de hábito de fumar, entre otras cosas…
      Me hizo pensar en algo que pasa en Argentina con respecto a las feministas. Si el colectivo pinta una pared, o un monumento automáticamente es cancelada sin pensar en la lucha, la lucha por las mujeres que mueren por día. En fin, me parece de muy poca coherencia fijar el foco de eje del documental en eso. Destructivo.

      29 junio 2020
  • Evelyn

    Responder

    Muy buena reseña. Gracias

    3 octubre 2019
  • Maritza Gómez

    Responder

    Gracias por esas apreciaciones serias que orientan a personas que como yo, necesitamos conocer la verdad detrás de las “supuestas informaciones” sean de un lado o de otro.
    Si vivimos conscientemente podremos aportar a nuestra salud y al bienestar de los demás, incluyendo a los animales y el mundo en general.

    21 octubre 2019
    • VIRGINIA V

      Responder

      Entiendo que puede resultar entusiasta de forma exagerada este documental…pero en qué estaría afectando negativamente a la poblacion? En nada. No hay nada de mentira en mostrar lo saludable del veganismo. No entiendo hacia donde apunta esta crítica que hasta suena envidiosa en cierto punto.

      30 marzo 2020
      • Jorge Barquin

        Responder

        En que genera desconfianza al entregar información exagerada y poca rigurosa…..dejando el argumento del veganismo como delirante y fanático……por eso es malo ya que si creo que ser vegano, vegetariano o tener una dieta baja en alimento de origen animal puede generar buena salud en las personas.

        16 junio 2020
    • Sebastian

      Responder

      Primeramente quiero felicitarla por la muy buena crítica. No siempre se encuentran ideas bien basadas en Internet.
      Acabo de ver el documental en cuestión, y más allá de la defensa de los derechos del animal o el veganismo, ocurre lo mismo con casi todos los documentales. Sus fuentes y enfoque pretenden justificar la desinformación y fomentan la vagancia intelectual del espectador.
      No soy ni vegano ni activista por los derechos de los animales. Obviamente, creo que la crueldad del humano está llegando a límites nunca antes visto. Pero también veo que enfocó la crítica del filme desde le lado, no incorrecto, pero tampoco ideal.
      Creo que la película se centró en como quienes deben cuidarnos permiten que las grandes empresas moldeen sus acciones al final. La cuestión aqui es que quien nos debería defender de la mala alimentación y ayudar a los desamparados enfermos por esa mala nutrición, en realidad pacta con los que ponen más dinero en las cuentas de sus fundaciones.
      Y obviamente, es mi vision del tema, porque no soy dueño de la verdad.
      Admiro la gente con convicción y respetuosa de la vida.
      Hoy estamos inmersos en nuestros propios intereses y no miramos al lado.
      Como bien comento,no creo que el documental lleve a las masas a cambiar su dieta. De hecho, no modificará el cine/documental. Pasará al archivo de una más.
      Pero si estoy convencido que una buena crítica puede modificar, aunque sea, una forma de pensar. Y eso es suficiente para que se comience con la cadena.
      Saludos y a seguir criticando la industria del séptimo arte para que nos de más que entretenimiento.

      31 marzo 2020
  • Luciana

    Responder

    “Malinterpretó y exageró los datos, destacó historias dudosas sobre curaciones milagrosas y se centró en observaciones erróneas sobre la ciencia de la nutrición”… Cómo se que vos no estás haciendo lo mismo? Realmente lo pregunto… ¿Que fuentes son honestamente confiables y dignas de consulta?

    28 noviembre 2019
  • Lucia

    Responder

    Me gustó mucho la crítica! Recientemente ví el documental y me pareció muy exagerado. Recomiendo “Cowspiracy”. Trata sobre el impacto de la ganadería en el medio ambiente y las malas condiciones de “vida” de los animales de la granja. Creo que estás son razones más sólidas del por qué hacerse vegano, y no datos dudosos sobre si comer carne es bueno o malo para la salud.

    15 diciembre 2019
  • AMMA

    Responder

    Vi el documental y me preocupó bastante: mi sensación fue que me enfrentaba al riesgo inminente de enfermar si no adoptaba una dieta vegana, y que esto era tan científico como evidente. Faltaban, por lo que veo, muchos matices, y no recordé algo básico: que en temas nutricionales se libra una constante batalla mediática, y que “la ciencia” no es algo hermético y absoluto. Me quedo con la idea de cuestionar si las industrias láctica y cárnica pueden estar usando su influencia en las pirámides de alimentación oficiales (que me parece grave), pero también recordaré no tomar decisiones basándome en una sola fuente de información en un tema que desconozco, como este. Gracias por este lúcido comentario.

    27 diciembre 2019
  • Araceli

    Responder

    Soy vegetariana el proceso y vi la película buscando más razones para convencerme de lo que buscaba, confiando de que era algo muy profesional, agradezco muchísimo tus palabras y me ha ayudado mucho!

    16 marzo 2020
  • Maria C

    Responder

    Concuerdo con el comentario de Virginia V. Lo que el documental trata de mostrar a mi parecer es la manipulación de las organizaciones e industria alimenticia, lo cual al final todo es negocio para hacer dinero, y lo que menos interesa es que el humano sepa como alimentarse bien.
    En lagunas cosas si hay algunas exageraciones. Pero personalmente me pareció un buen documental, porque al final lo que trata es captar la atención de espectador para que entienda estos aspectos sobre la alimentación , que por ejemplo yo no sabía y que es como el motor de arranque para empezar hacer conciencia de cómo me estoy alimentando, pensar en mi salud y concientizar sobre los animales. Al final de todo el cine es uno de los medios de comunicación más grande.

    10 abril 2020
  • Antonio

    Responder

    Todos estamos de acuerdo que comer, verduras y frutas es los ma saludable!
    El documental no afecta en nada!

    29 abril 2020
  • Chris

    Responder

    Hay que seguir matando animales entonces?,por favor!! Somos carnívoros biológicamente? No necesitamos leche de una vaca solo de nuestras madre al nacer. Usen la lógica. Estamos destruyendo nuestro hábitat para enriquecer a unos cuantos. Baaaastaaa.

    3 mayo 2020
  • Pablo

    Responder

    No me pareció una buena crítica, por lo siguiente:

    1. Él dice: “Al igual que muchas personas, estaba buscando una excusa para no cambiar mi dieta”.
    C.: no habla de tiempo, de hecho yo lo entendí como una experiencia de su vida, mas que un cambio repentino que haya nacido mientras rodaba.

    2. “ Estos ocupados profesionales no tienen el tiempo o la paciencia para participar en un debate sobre nutrición con alguien que no entiende cuán extensa, compleja, conflictiva y confusa es la investigación”
    C.: es una entrevista para un documental que seguramente ha sido visto por millones, deberían haber dado la cara, quizás no era hostil la entrevista y si se convertía en ello, pues para ese cargo hay que tener capacidad de responder de manera adecuada. Acaso los científicos tienen que vivir encerrados en sus laboratorios ? Y los empresarios en sus oficinas?. Es el gran error.

    3. Es un documental, hay que persuadir de que el consumo de carne no es bueno, en una sociedad donde se consume muchísima carne.

    Creo que eres la típica persona que va por la vida criticando todo sin hacer mucho, ademas de escribir una crítica.

    Saludos.

    9 mayo 2020
    • Nadia

      Responder

      Muy de acuerdo con vos y Virginia v. Más allá de todo, siempre se ha dicho por ejemplo que no hay que comer carne más de 1 vez por semana. Por qué entonces sería malo dejarla ? Medio raro. Todos dicen cosas diferentes.

      14 mayo 2020
  • Lara

    Responder

    Que un documental carezca de fuentes confiables de información no quiere decir que no existan estudios al respecto…que no tengan la misma difusion o que se los calumnie es otro tema. Otra interpretación de que aparezcan los mismos 10 médicos en todas las películas puede deberse a que no todo el mundo tiene los huevos/ovarios para oponerse a la visión clásica, y/o a que la misma formación y condicionamiento médicos suelen alejar a los médicos en formación de estos temas de análisis (por eso hay pocos que se dediquen a esto). Ya sabemos lo difícil que es siquiera intentar otros enfoques en una comunidad científica ya estructurada. Respecto a la carencia de lisina en el arroz (o de otros alimentos vegetales incompletos) la solución es muy fácil: en vez de “robar” de la carne a cadena de aminoácidos que ya está completa, se complementa el consumo de arrroz con la ingesta de otro que contenga lisina. Esto no es información conspiranoica o confidencial, es información biológica básica a la que cualquiera puede acceder. Lo mismo ocurre con muchos “mitos” veganos que vale la pena investigar. Por eso, no me parece correcto que afirmes que todo lo que ataque implícitamente a tu estilo de vida como consumidora de productos derivados constituya “conspiración exagerada” o “ciencia chapucera”. Ese tipo de adjetivos son los que suelo escuchar en los mismos medios que te aseguran que tenes que rellenarte de carne muerta para sobrevvir y que desestiman cualquier estudio que se salga de la línea del paradigma dominante de la medicina (que ya varios sabemos y vos misma reconocés, está financiado por la industria cárnica y es una de las mafias más grandes del mundo).

    21 mayo 2020
  • Jorge

    Responder

    No pude terminar de ver semejante pseudodocumental tan burdamente orientado al veganismo por lo q coincido plenamente con la crítica realizada, la gota q rebalsó el vaso fue la “cura” milagrosa de los pacientes entrevistados en tan solo un par de semanas momento en el cual no pude seguir mirando tamaña mentira y eso q ya venía aguantando a tantos médicos a lo largo del programa machacando siempre con lo mismo

    31 mayo 2020
  • Fran

    Responder

    Me parece verdaderamente sospechoso que esta nutricionista genere tan duras criticas por un documental que abre los ojos sobre hechos preocupantes que ocurren en el mundo. Si bien hay hechos poco esclarecidos ,como las personas curadas en dos semanas de sus afecciones producto de la alimentación libre de carne, por otro lado podemos entender que las organizaciones relacionadas a otorgar información de ciertas ECNT (en las cuales la población afectada se apoya), la industria alimentaria, farmacéuticas y grandes empresas cárnicas están involucradas preocupantemente de forma maliciosa . Gran parte de la alimentación mundial está brutalmente manejadas a destajo por quienes solo miran su bolsillo y para nada tienen interés en brindarle buena salud a los humanos. Me parece sospechoso que sea tan dura, teniendo en sus manos esta información y que le de tan poca importancia y se centre en detalles poco importantes como un comentario personal de Kip Andersen, o en justificar a personas que claramente como vemos no responden a situaciones importantes para la humanidad y la salud, siendo encargados y preparados para todo, supuestamente. No considero que su argumento sea verdaderamente transparente y se me ocurre que tal vez se vendió, igual que las organizaciones que avalan porquerías por más dinero, o tiene un profundo resentimiento por gente que quiera abrir los ojos a la sociedad por algún motivo conveniente. Realmente le preocupa la salud de las personas? . En lo personal creo que sea como sea como futura nutricionista no podría justificar el hecho de comer cadáveres mas aún sabiendo que provocan un gran impacto en el medio ambiente y en la salud. Basta con leer mas estudios científicos para salir de dudas.

    11 junio 2020
  • Luca

    Responder

    Esta crítica me hace dudar de la honestidad intelectual de quien la escribe. En primer lugar en ningún momento se dice que todo lo bueno se debe al veganismo y todo lo malo al consumo de carne, lo que se sostiene es una cuestión de porcentajes o probabilidades. Nadie duda que te puede agarrar cancer aun siendo vegano y que no todos los carnívoros van a desarrollar cáncer. Ahí ya encuentro el primer error en la crítica. Después esta plagada de observaciones muy superficiales y que no aportan nada como si los que filmaban ya eran veganos o la defensa de los ejecutivos de las organizaciones. Es irrelevante que no hayan leído los estudios, la realidad es que se negaban a responder por su obligación con sus patrocinadores, no hay que ser muy inteligente para deducir eso.
    Después habla de que el documental dice que los carbohidratos no se transforman en grasa, eso es mentira, el documental dice que no se transforman en grasa siempre y cuando el consumo de calorías no sea excesivo. Literal que dice una oración detrás de la otra por el minuto 10. Parece que la autora de la crítica no vio esa parte.
    Otra cuestión de dudosa honestidad de la reseña es con respecto a los embutidos. En primer lugar no entiendo la defensa de ellos siendo que es vegana y en segundo lugar la crítica es sumamente infundada diciendo que no es lo mismo que hayan sido incluidos en grupo 1 de riesgo. Agradecería que se explaye sobre eso porque si la OMS pone a ambos en grupo 1 entiendo que tienen el mismo riesgo.
    Tampoco entiendo la crítica sobre el señor que dijo sentir la sangre correr por sus venas, es una metáfora claramente pero veo que fue difícil de entender y había que criticarlo por las dudas.
    Finalmente yo no veo una recuperación milagrosa de las personas que estaban gravemente enfermas. Simplemente veo que sus síntomas mejoraron un poco. Siguen viendose gravemente deterioradas y es normal después de tan solo dos semanas. Simplemente pudieron aliviar los síntomas de sus enfermedades, no significa que estén fuera de riesgo.
    Enfín, las críticas tan superficiales y carentes de fundamentación me hacen dudar de la honestidad de quien escribe y del portal en el que se publican. Lo único que hace es criticar cualquier cosa que no le gusto de la forma de hacer el documental, así que le tengo la solución: que haga el suyo propio y aporte más datos a la causa en vez de destruir, porque para las críticas pelotudas sobran carnívoros como para que encima tengan el argumento de un supuesto “vegano” que en definitiva no critica más que cuestiones de forma y que encima malinterpreta.

    20 julio 2020
  • Daniela

    Responder

    Cuánto te pagaron por escribir esto? Me parece un chiste. En el documental hay información demasiado valiosa para hacernos despertar del engaño y de la manipulación de las industrias a través de los alimentos. Hay que estar en un nivel de conciencia bastante bajo como para no poder ver la verdad. No apoyo tu crítica.

    3 agosto 2020

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