La dieta “climatarian” y sus medias verdades

La dieta “climatarian” y sus medias verdades

Como cada vez que sale a la luz una postura en cuanto a un estilo de alimentación, me gusta comentar y aclarar ciertos puntos que se tocan para evitar confusiones y cortar con el ciclo de desinformación. 

Hace pocas semanas que OXFAM Intermón publicó un e-book denominado “La dieta climatarian”. En cuanto lo vi suscitó mi atención y tuve que leerlo, pues pensé, sí o sí tienen que mencionar la dieta vegana.

Dado que uno de los tres pilares tanto de veganismo como de vegetarianismo (bienestar animal, medio ambiente, salud) es la ecología, me parece muy importante recordar lo que implica para el mismo un menor consumo de carne, además de otras acciones conscientes diarias que pueden ayudar a reducir nuestra huella en el planeta.

Pues como bien señalan, se estima que el 14% de las emisiones de CO2 globales provienen de la agricultura animal, que es más de lo que generan todos los tipos de transportes también a nivel mundial, además del gas metano (mucho más contaminante que el CO2), la desertificación para generar mayor superficie de cultivo para alimentar a los animales, o la inmensa producción de desecho, sobre todo purines, que contaminan nuestros suelos y agua, lo cual en conjunto conduce a la pérdida de biodiversidad por la consecuente extinción de especies.

No se entiende que siga habiendo quien niega la crisis climática cuando ya hay poblaciones que tienen que migrar de sus casas porque el nivel del mar ha cubierto sus suelos, millones de muertes al año por contaminación, y desastres naturales que cada vez se hacen más extremos y frecuentes.

Pues bien, centrándonos en la alimentación, ciertamente me sorprendí al ver que solo mencionan un poco por encima las dietas vegetarianas o veganas, afirmando que podían parecerse pero que no lo eran, y que no solo eso sino que hacen afirmaciones falsas que me hicieron llevarme las manos a la cabeza.

Explicaba que simplemente por ser vegetariano o vegano no implicaba que estuvieses comprometido con el resto de acciones, lo cual, es cierto, pues si lo haces por los animales o por tu salud, no tiene por qué importarte el medio ambiente. Pero con lo que no comulgo definitivamente es con la idea que dan de que tu dieta puede contener carne o pescado, solo que si lo consumes local y ecológico ya es mejor para el medio. Seamos realistas, que tu carne sea ecológica sigue significando que se necesita mucha más tierra de cultivo para alimentar a una vaca de la que se necesitaría para alimentarte directamente a ti, a lo que se tendría que sumar el metano y los purines que se generan.

El otro punto al que quiero hacer especial referencia es a una desafortunada frase que dice así: “Necesitamos las proteínas y vitaminas que nos proporciona la carne”. Esta afirmación me da que pensar que quien haya escrito estas recomendaciones sabe mucho de ecología pero muy poco de nutrición. Es bien sabido que los nutrientes esenciales que proporciona la carne se pueden conseguir por vías vegetales, así que lo siento, pero esta sola frase hace que deje de merecer la pena compartir el e-book.

Lo que sí me gustó es que hiciese hincapié en el resto de aspectos que rodean a la comida y que realmente tienen un gran impacto en la suma final. Pues no solo es lo que comes, sino el dónde, el cómo, el cuándo… Muchas otras cosas a las que la mayoría de personas no prestan atención, gestos individuales que pueden cambiarlo todo.

Ciertamente se puede generar un impacto en nuestra huella de carbón si consumimos local, ecológico, de temporada y sin plástico. Y si minimizamos el despilfarro, reutilizamos y reciclamos. Aunque eso ya son cosas que todo el mundo sabe. Y son movimientos, como el zero waste, que están muy ligados con el veganismo.

Por último decir que me hubiese gustado que se concretase algo más en cuanto a la cantidad de carne que recomiendan consumir, ya que el término “reducir el consumo de carne” puede ser muy ambiguo. Y lo hubiera sido más completo si hubiese incluido un ejemplo de comidas de un día o ideas de recetas, para hacerlo más práctico. Me da la sensación de que después de leerlo, la gente que coma carne no va a disminuir su consumo simplemente porque no se especifica cuánto, y porque se tiende a infraestimar. 

A pesar de haber sido crítica con este escrito, siempre que sale algo de estas características me alegro y lo celebro. Todo me parece un paso hacia delante y en la dirección correcta, y si crea un impacto aunque sea solo en una persona ya es menos que nada. Pero veo necesario puntualizar y corregir errores graves que alimentan mitos suficientemente arraigados en la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cristina Casado

Dietista-nutricionista graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Valladolid y especializada en Nutrición Clínica y Deportiva Vegetariana y Vegana por el Instituto de Ciencias de la Nutrición y la Salud.

Para más información o contacto puedes enviar un mail a nutricion@unionvegetariana.org

 

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